Páginas

viernes, 30 de diciembre de 2011

9 días con papá y mamá

Lo sé, el título de este post bien podría ser el nombre de un programa de la MTV (de los que le gustan a Helena).

Lo cierto es que ya hace nueve días desde que comenzaron mis vacaciones de Navidad y por tanto llevo nueve días aguantando a mi hermano (lo llevo bien, tranquilos, lo llevo bien...). Desde aquí quiero dar las gracias a Nintendo por inventar la DS que tan entretenido tiene a Lucas en los momentos en los que me tiene saturadita. Gracias, Nintendo, gracias, pueblo japonés, siempre tan cordiales.

Puede que esta entrada en el blog se esté viendo afectada por el exceso de pepinillos en vinagre que llevo comiendo durante toda la tarde. Es igual, estoy contenta a pesar de todos los trabajos que tengo que hacer y lo mucho que tengo que estudiar. De momento me lo estoy tomando con calma.
Lo mejor de estar aquí en Segovia: mis amigas. Aunque comenzamos las vacaciones cometiendo ilegalidades cuando la madre de Irene tuvo un percance y Julia se vio prácticamente obligada a conducir la Furgogarci desde La Granja hasta San Cristóbal sin la L de por medio que debería haber llevado puesto que Julia aún no lleva 1 año con el carnet. Ssssshhh, secretito. A pesar de todo, llegamos sanas y salvas a nuestras casas.

Ahora mismo estoy como una niña con zapatos iPad nuevo. Llegó el día 28 (sí, el de los Inocentes) y no puedo dejar de tocarlo (ni de olerlo, qué pasa, soy así). ¡Y qué me decís de los imanes de la Smart Cover! ¡Ah, tan inteligentes, se adaptan tan bien! ¡No puedo parar de pegar y despegar la Smart Cover del iPad! (¡Ayuda, mi personalidad se ha visto colapsada por una  manzana mordida!).

Escucho Devotchka mientras pienso en las comidas que nos deparará el 2012 en el piso gracias a la aplicación Qué comemos hoy. Presiento que el iPad va a pasar mucho tiempo en la cocina.

Y todavía estamos a 30... me muero por escribir una entrada sobre la Nochevieja en casa de mis abuelos, para qué mentiros :)

Así que ya os felicitaré el Año Nuevo... cuando toque.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad

Ya está el piso vacío. Nos hemos venido todos a Segovia a celebrar la Navidad porque nos van las Navidades reales, las de pasar frío de verdad (eso es algo que Madrid no puede darte).
Además, si siguiese en el piso, no estaría ahora mismo degustando un platito de jamón ibérico que mi padre ha tenido la amabilidad de cortarme. ¡Hay que ver cómo me miman! (Ya, ya sé que os estoy dando envidia).

 El miércoles por la noche los vecinos de arriba se montaron una fiesta calé alucinante hasta más o menos las 00.30. Porque todos sabemos que las fiestas hasta esas horas sólo se pueden hacer un miércoles, claro (los fines de semana no existen, son los padres). El bloque entero temblaba con su música, mientras Helena y yo despedíamos el fin de año lectivo viendo la peli de La Familia Addams y, por qué no, echando un ojo por la mirilla de vez en cuando, como buenas vecinas. Ángel, el vecino de enfrente, estaba indignado, eso seguro.

De momento, sólo tengo algo por seguro: cuando volvamos al piso va a hacer MUCHO frío.Tantos días sin calefacción... mis pobres peluches se van a coger un resfriado :(

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Barrio Chungo

Estreno mascota para el blog y no se me ocurría mejor nombre que llamarlo Chungo, ya que capta completamente la esencia de nuestro barrio.

Anoche cenamos fajitas en el piso y la pobre Ely llegó indignada. A pesar de que ella vino desde su piso (a 15 min. andando del nuestro) a nuestra casa con su abrigo negro largo que le tapa hasta el culo (palabras literales suyas), unos tíos chungos indecentes del barrio se atrevieron a decirle "serás putaaa" y otros babosos un no siempre bienvenido "adiós guapaaa".

A pesar de lo chungo del barrio, los vecinos de nuestro bloque son todos muy majos. La niña del bajo nos escribió una tarjeta de felicitación navideña (con un dibujo de unos osos con un árbol muy bonitos, pintados por ella) y nos la metió al buzón. Por eso anoche cuando de vuelta a casa me la encontré en la puerta del chino paseando a su maravilloso perro, no dudé en darle las gracias y felicitarle efusivamente la Navidad, a lo que ella (la pobre) me miraba con cara extraña y sorprendida e incluso creo que conseguí que se sonrojara cuando le dije que habíamos puesto su tarjeta en el salón junto con el resto de nuestra decoración navideña.

El resto de vecinos quizá se merezcan algún día una entrada en el blog, de momento sólo puedo decir que Ángel, el señor mayor que vive en el piso de enfrente, recita por las mañanas con la ventana abierta, para que lo oigamos todos los que nuestra ventana da al patio interior, algo que no sé aún si son versos de poemas o versículos de la Biblia. No tardaré en averiguarlo y si hace falta madrugaré a diario hasta que consiga desvelar el misterio.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Bienvenidos a bordo


Después de varios intentos de blogs fallidos sobre temas que casi no me motivaban ni a mí, hoy empiezo el blog que debería haber empezado cuando comencé a vivir en esta ciudad. Yo, tan querida en mi pueblo de Segovia, me marché a la capital del Reino en busca de aventuras y, ¿por qué no? También a estudiar un poquito (como lea esto mi madre, me mata). 

Parecía que el momento nunca iba a llegar, después de 2 años yendo y viniendo de Segovia a Madrid en los autobuses de nuestra querida Sepulvedana, con mi casi siempre fiel compañera de viaje Helena, que este año además me hace la comida, me lleva vasos de agua a la cama y hasta incluso alguna vez me alcanza la toalla cuando salgo de la ducha, quién me lo iba a decir. 

Cualquiera que me conozca un poquito sabe que no me gusta salir en plan discotecas, que soy más de salir “en plan tranquis” (como dirían mis amigas), ir al cine, pasear y ver cosas nuevas. Soy Era abstemia y no fumo, tampoco practico sadomasoquismo ni actividades peligrosas. Así que en vez de aburriros en mis post sobre mis borracheras, os aburriré sobre otras muchas cositas. 

Somos un piso de tres y somos los tres muy guays, en plan happy family. Nos gusta tener la casa lo más limpia posible y comemos muy bien (y quien diga lo contrario, miente). Además, vivimos en un barrio chungo, aunque nos hemos hecho a él y de momento aún no nos han puesto ninguna navaja en el cuello. 

Bienvenidos a bordo de mi blog